Taller Colaborador SIGAUS

El proceso de gestión

El aceite usado se recoge en talleres de automoción e instalaciones industriales, donde debe haber sido almacenado y etiquetado conforme a la normativa vigente. Una vez que el residuo es retirado de los puntos de generación, es enviado a centros de almacenamiento temporal donde se procede a su análisis, clasificación y filtración a fin de decidir su óptimo destino final. Tras el estudio previo, el aceite usado se traslada a las distintas plantas de tratamiento, dependiendo de su posible uso posterior. A estos efectos, la legislación establece un orden de prioridades para la gestión de aceites usados a través de los distintos procesos:

Regeneración

Consiste en la producción de aceite de base industrial mediante el refinado de los aceites usados. Es la opción que la Ley marca como prioritaria y se realiza en plantas específicas de regeneración. En el proceso se eliminan el agua, aditivos, metales pesados y otros sedimentos del residuo para obtener una base lubricante válida para su reformulación en nuevo aceite lubricante, lo que contribuye a un notable ahorro de materias primas en la producción de nuevos aceites.

Reciclado

Los aceites usados que no han podido ser regenerados pueden ser sometidos a un reciclado material, siendo válido para producir otros productos como betún asfáltico que luego se usa para telas impermeabilizantes o en el asfaltado de carreteras, pinturas, barnices, tintas, fertilizantes o arcillas expandidas.

Valorización energética

Si el aceite usado tiene unas características que impiden su regeneración o reciclado, se somete a procesos mediante los que se posibilita su posterior utilización como combustible alternativo para obtener energía, ahorrando el uso de otros combustibles tradicionales, ya sea en centrales térmicas de generación eléctrica, en cementeras, equipos marinos o en otros procesos industriales.